viernes, 10 de julio de 2009

LOS COCUYOS


El cocuyo es el macho de la luciérnaga. Dicen que estos curiosos animalitos prenden luces como ritual de apareamiento. Nosotros lo pillamos desprevenido y lo tomamos sólo para la fotografía luego lo devolvimos a su hábitat.

“Las luciérnagas son escarabajos que no tienen fuente de calor; sus señales parpadeantes son de luz fría, la más eficiente que se conoce. La mayoría de las lámparas convierte sólo un 5% de energía de luz; el resto, en calor no deseado. La luciérnagas actúan en sentido inverso: sólo convierte 5% en calor. Los científicos que han tratado de imitar esta forma de producir luz, afirman que una vela que brillara con la misma intensidad sería 800,000 veces más caliente que la señal de una luciérnaga.

Cuando una luciérnaga se enamora, permanece fría; la luz que emite son llamadas de apareamiento que, a semejanza de las luces de una casa, difieren entre sí. Algunas brillan continuamente, otras titilan, dependiendo del sexo y de la especie. La luciérnaga macho envía su mensaje muchas veces al aire y observa: sus ojos, enormes y protuberantes, le ayudan a captar la señal luminosa de una hembra quieta. Un estudio mostró que pasan 2.1 segundos entre la señal que envía el macho de una especie y la respuesta de una hembra. La diferencia de tiempo fue el punto de clave de atracción; el macho ignora la respuesta que proviene de cualquier otro intérvalo de tiempo.

FUENTE: http://images.google.com/imgres?imgurl=http://carlosmenesesblog.files.wordpress.com/2008/11/lucimacho1.jpg&imgrefurl=http://carlosmenesesblog.wordpress.com/2008/11/13/leyenda-el-cocuyo-y-la-mora/&usg=__hhEBf7l423yZXAPKbkU5TyEOJtU=&h=750&w=1000&sz=669&hl=en&start=1&um=1&tbnid=BsUe8exXC_z-nM:&tbnh=112&tbnw=149&prev=/images%3Fq%3Dcocuyo%2Bimages%26hl%3Den%26client%3Dsafari%26rls%3Den-us%26sa%3DN%26um%3D1

1 comentario:

Gonzalo Ramos Aranda dijo...

LUCIERNAGA

“Chispita en tu ser anida, ilumíname . . . la vida.”

Luciérnaga, luz que vaga,
en la noche que divaga,
con luna, con las estrellas,
te pareces a una de éllas.

Rayito, bicho, cocuyo,
de aquel bosque eres orgullo,
candil que bordas el cielo,
energía, límpido anhelo.

Candileja, . . . resplandor,
alas, cascabel, fulgor,
fósforo que anda volando,
rapidito don de mando.

Lamparita que te prendes,
fascinante, ¿me comprendes?,
claridad tienes por manto,
alúmbrame mientras tanto.

Bombillita, que cintila,
el destello que destila,
brillo nocturno de amor,
centella, chispa, esplendor.

Iluminación primaria,
semáforo, luminaria,
velita que va, que viene
que, en el viento, se entretiene.

Relampaguito del mundo,
solecito de un segundo,
quiero prolongues tu foco,
que me encantes, . . . poco a poco.

Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda
Guadalajara, Jalisco, México, a 30 de junio del 2016
Dedicado a mi nieta, Marijose Rodríguez Ramos
Reg. SEP Indautor No. (en trámite)